Una de las fórmulas más reconocidas del periodismo deportivo colombiano es la llamada ‘crónica de color’. Ésa que recurre a la obviedad, a las comparaciones folclóricas y constantemente a la chabacanería. Ésa que comparaba en su momento a Batman y Robin con Villagra y Castillo de Millonarios, o el que ponía a sonar canciones tributo a Maradona cuando el desvergonzado Gabriel Fernández pisaba una cancha de fútbol.
Más recientemente, la ‘crónica de color’ hizo de las suyas al rebautizar a Agustín Julio. Resulta que por sus providenciales actuaciones en el arco de la selección Colombia, al portero cartagenero ahora hay que decirle ‘San Agustín’.
Pero la ‘crónica de color’ no se detiene y sigue haciendo de las suyas. El objeto de la astucia literaria de las redacciones deportivas ha conducido a que a Santa Fe ahora se le llame ‘La Ferrari’. Si Santa Fe gana, ‘la ferrari’ va a toda velocidad y es imparable. Pero si Santa Fe pierde, pinchó ‘la ferrari’.
El resultado de todo esto: un jartísimo juego de palabras que en definitiva puede jugar en contra del equipo pues si Santa Fe, el de los 6 millones de dólares en inversión económica y de los 18 fichajes, llega a fallar en el torneo, todos los que lo alaban con elogios desmedidos le caerán encima.
Será además un arma de doble filo para los jugadores sin experiencia, pues puede que se crean el cuento que son un ‘ferrari’ y no un equipo que tendrá que luchar fuertemente para cortar el ayuno de título de 33 años.
Es difícil determinar cuándo desaparecerán las obvias ‘crónicas de color’ del periodismo deportivo colombiano. Se cree que la salida de reconocidos editores que llevan 45 años en el oficio puede ser un buen comienzo. A veces, el periodista joven quiere alejarse de esos ‘vicios’ del empirismo sesentero, pero sus jefes no los dejan.